Una de las recetas que más me piden, en casa y en las redes, es ésta: la Pasta Frolla. Ese es el nombre en italiano; en España le dicen “pasta flora”. A mí me tira más la tanada y le digo Pasta Frolla, jajaja.
Para mí es un postre muy especial porque me lleva directo a la infancia. Mi abuela la hacía en una asadera cuadrada gigante y me dejaba preparar las tiritas de arriba. Me encantaba participar y sentirme parte de ese ritual dominguero familiar.
Es una preparación súper tradicional. Esta versión es infalible porque viene del maestro Osvaldo Gross. Además, con mis tips te va a salir excelente.
¿Vamos a la preparación?


En mi casa los fines de semana siempre éramos un montón. Se juntaba toda la familia, caían parientes, amigos de mis abuelos… la casa se llenaba de gente. Vivíamos en una hermosa quinta en Bella Vista con un parque hermoso, así que a la sombra de los pinos se armaba la mesa que todos disfrutábamos. Es uno de los recuerdos más lindos que tengo de la infancia. Ese día, el del asado, cada uno tenía su rol: yo jugaba con mi abuela a ser cocinera y su asistente, mi abuelo cortaba el pasto y después se encargaba del asado con mis tíos. El resto charlaba, se hacían bromas, a veces un poco pesadas, y se reían fuerte, de esas risas que llenan todo. Para mí, la Pasta Frolla es parte de ese mundo; es volver a esos domingos felices.
Para vos ¿qué representa la Pasta Frolla?